Lenia Ruvalcaba, la judoca de oro

La medalla conseguida en los Paralímpicos de Río se suma al oro ya conseguido por Eduardo Ávila en los Juegos de agosto

Lenia Ruvalcaba vuelve a México radiante, orgullosa de haber conquistado el oro, convirtiendo el judo en un deporte de orgullo para el país, después de que su compatriota lo ganara en los Juegos de Río de este pasado agosto. Tras 12 años de trabajo, Ruvalcaba se muestra eufórica, pero también trae una reivindicación bajo el brazo: la de devolver al judo el estatus de disciplina en las Paralimpiadas Nacionales.

Uno de sus planes, es crear una escuela de judo para personas de recursos bajos, ya que son las familias las que deben sufragar el inicio de los deportistas, así que quiere facilitar el camino a los más jóvenes. Este plan se enmarca en su voluntad de allanar el camino a los que la suceden, para que alcancen el mayor nivel posible, aunque según cuenta, todavía no piensa en el retiro.

Con el premio de 3 millones de pesos –menos 600 mil de impuestos– a la medalla dorada que les confirmó el titular de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, Alfredo Castillo, espera emprender un proyecto personal de enseñanza, aunque no quiere dejar de impulsar los cambios que este deporte necesita. Por eso, en cuanto tenga oportunidad, junto con otros competidores, entablará un diálogo con el directivo para exponer lo que no está funcionando en el deporte adaptado en general y que se pueda lograr una restructuración a fondo.

Recuerda que el año anterior se determinó que ya no competirían en Paralimpiada Nacional, por lo que parte de su lucha será presionar para que el judo regrese al calendario. A la judoca de 30 años no se le hace lógico que con tan buena representación en las justas paralímpicas, en el país se esté descuidando la creación de nuevos cuadros de judocas, que por lo menos en 10 estados del país se venía desarrollando y que ahora llegó a su mejor expresión con dos de las cuatro doradas que se obtuvieron en Río.